Durante 2025, la SMA priorizó la fiscalización del sector energía en componentes de flora y fauna. Aumentó la cobertura sobre este sector con el objetivo de vigilar que los proyectos se ajusten a las condiciones autorizadas y cumplan sus obligaciones, sobre todo en relación con su ubicación y afectación a componentes de suelo, flora y fauna.
Los procedimientos sancionatorios abiertos ese año contra proyectos eólicos y solares apuntan a fiscalizaciones enfocadas en el componente biótico.
En 2026 la SMA puso a disposición pública más de 12 millones de registros de especies de flora, fauna, hongos y líquenes, recopilados a partir de los reportes de seguimiento ambiental de proyectos con RCA. Y, ala fecha, ha recibido más de 15 mil planillas estandarizadas, que incluyen tanto reportes de seguimiento de compromisos ambientales como información histórica, con antecedentes que en algunos casos se remontan a 1989.
Esa base de datos, consolidada en SNIFA como datos abiertos, permite cruzar información entre proyectos, territorios y periodos a una escala que antes la autoridad simplemente no tenía.
Las medidas de flora y fauna están bien diseñadas en la RCA, pero se desarman en la cadena de ejecución. La distancia entre el compromiso aprobado y lo que ocurre en terreno —un rescate que dependía de una coordinación que nunca se formalizó, un esfuerzo de muestreo que no alcanza para sostener conclusiones, una modificación de manejo que nadie tramitó— es exactamente lo que hoy genera cargos graves con multas de hasta 5.000 UTA por infracción.
Este webinar revisa esos casos, identifica dónde se producen las brechas y comparte criterios prácticos para cerrarlas antes de que se conviertan en hallazgo.
Qué vas a encontrar:
→ El contexto de fiscalización 2025-2026 en biodiversidad y energía: qué herramientas tiene hoy la SMA para cruzar datos de seguimiento, y qué significa eso para los equipos que reportan.
→ Los desajustes operativos que más se repiten entre lo comprometido en la RCA y lo ejecutado en terreno, revisados desde la gestión del proyecto.
→ Criterios para diseñar un monitoreo de funa que funcione en terreno y resista una revisión: esfuerzo de muestreo, trazabilidad, reportabilidad bajo R.E. 343.
→ Flujo de trabajo para preparar el componente biótico de un proyecto frente a una inspección ambiental.





